Black Mirror es de esas series que todo el mundo debe ver antes de morir (o al menos algún espisodio). Y es que cada uno de sus capítulos muestra creativamente los peligros de la tecnología centrándose en cómo esta invade y suplanta nuestra identidad.

Así, todas las historias nos muestran al hombre dependiente de los avances tecnológicos. Al hombre torturado y martirizado por los aparatos electrónicos en los que está envuelto. Al hombre que pierde su esencia humana para fusionarse plenamente con las nuevas tecnologías. Dicho de otra forma, cada capítulo muestra las distintas opciones que tiene la tecnología para volver loco a los que la usan.

A simple vista parece que trata de un futuro lejano, pero ¿no creéis que todas estas formas de locura tecnológica que plantea Black Mirror están ya ocurriendo?

Parece que no somos conscientes de la permanencia que tenemos con las tecnologías digitales. Uno de los aspectos primordiales es que tenemos la necesidad social de hacer un reality show de nuestra vida y un buen ejemplo de ello es Instagram. Queremos que los demás vean aquello que nos gusta de nosotros y que obvien aquello que odiamos.

Esto lo plantean algunos capítulos de la serie como White Bear, solo que de forma distópica. En él hacen del día a día de una asesina un reality para la sociedad. ¿Quieres saber cómo? Abre Netflix y ponte a ver el capítulo.

Otros episodios de Black Mirror como The Entire History of You son aún más apocalípticos. En este te colocan un jodido implante de memoria que graba todo lo que haces, ves y oyes.

Puede que estés pensando “¡qué divertido! Así, podré analizar errores del pasado para no cometerlos en el futuro”. ¿En serio? ¿Crees que es algo bueno? ¿Crees que un implante de memoria que lo graba TODO es divertido? Pues estás equivocado porque no, no lo es.

El innovador implante de Black Mirror es solo un sinónimo de auto-tortura visual y emocional, pues todos los fallos, errores y traiciones que cometas van a permanecer ahí, para que los veas diariamente y te autocastigues.

Además, gracias a ese “grano” pierdes toda tu privacidad. Todo lo que has hecho (incluso si has follado) lo van a ver en controles de seguridad.

Pero vamos, no te consueles pensando que falta mucho tiempo para esto, porque algo parecido pasa con Facebook. De tanto en cuanto te manda una alerta que dice “hace dos años que fulanito y tú os hicisteis amigos” cuando puede que en persona hayáis tenido un enfado tremendo y no os habléis.

O ¿no os ha pasado eso de buscar una cosa en Amazon y que luego aparezca en Facebook o en Instagram? Así, la comparativa de grabar en la serie seria entregar tus datos (aceptar el uso de cookies) o descargarte Apps, que son gratis porque las autorizas a comerciar con tu información personal.

Ah y una cosilla más. ¿Te acuerdas de la fiebre de tapar la cámara del ordenador con un post-it? Si, ¿verdad? Pues Black Mirror también te hablará de ese tema hasta el punto de acojonarte vivo para que te conviertas en un maniático tecnológico.

Así que ya sabes, si eres demasiado sensible o te asustas fácilmente, esta no es tu serie. Pero si tienes interés sobre cómo nos afectan las tecnologías o sobre cómo somos unos locos absorbidos por las mismas, estás tardando en verla.

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