El Señor de los Anillos es aclamado por muchos como una de las sagas más cojonudas de la historia del cine, pero también de los libros. Está escrita por Tolkien y entró al mundillo audiovisual de la mano de actores como Elijah Wood y Orlando Bloom.

 La trilogía se compone de las siguientes tres películas: “La comunidad del anillo“, “Las dos torres” y “El retorno del rey“. No obstante, su éxito no acaba ahí, puesto que la saga no se quedaría completa sin su secuela, el Hobbit.

Errores en la adaptación cinematográfica

La adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos no es muy adecuada. En primer lugar, el viaje debería durar cerca de 50 años en el transcurso de la Tierra Media, pero lo reducen a tres simples años.

Por otro lado, la primera película, tiene un toque muy sereno y pacífico (vamos, que es un poco coñazo) cosa totalmente contraria a las otras dos. Pero esto hace que resulte difícil iniciar a alguien en esta saga, dado que cada entrega dura unas tres horas.

 Además, muchos de los personajes más míticos de la Tierra Media, descritos en los libros, ni aparecen ni se mencionan en las películas, como Tom Bombadil y su esposa Baya de Oro.

Asimismo, muchos lugares icónicos son saltados de manera desproporcionada. Por ejemplo, la cueva de los Tumularios, ya que presentaría una nueva traba para los protagonistas y una nueva raza nunca vista en las películas.

Datos importantes que jamás se mencionan

En la adaptación de los libros al cine se dejaron demasiadas preguntas en el aire:

¿Cómo llego Gandalf a ser mago blanco?

¿Cómo acabó con el Balrog encima de una montaña cuando empezó cayendo por un acantilado?

¿De dónde salieron los Rohirrin acompañados de Gandalf y Eomer en el abismo de Helm?

Como último dato, he de decir que, aunque aquí me haya dedicado a criticar la adaptación cinematográfica de El señor de los anillos, la trilogía es una obra de arte. No solo por su increíble banda sonora, que también, sino porque tiene unos doblajes a español inmejorables y unas coreografías impresionantes.

Conclusión: un Anillo para gobernarlos a todos; un Anillo para encontrarlos; un Anillo para atraerlos a todos; y un Anillo para atarlos en las tinieblas.

Esto es El Señor de los Anillos.