“Ay los Vikingos, madre mía, cómo están”.

Sí, ese se suele ser el comentario de la mayoría de las personas cuando ven la serie. Y es que el reparto es para flipar en cuatro colores, ya que todos los actores encajan con el perfil de guerreros escandinavos.

Pero más allá de lo buenos que puedan estar sus actores y actrices, Vikingos es la serie que mejor refleja la historia y mitología nórdica.

Es una serie basada en las leyendas, vivencias y aventuras de Ragnar Lothbrokhéroe ambicioso, innovador y curioso del pueblo vikingo que consiguió saquear Northumbria, Francia y Bretaña, convirtiéndose en un rey de reyes.

Travis Fimmel hace de él uno de los personajes más míticos de la serie y, aunque muere devorado por serpientes (sí, es un spoiler, pero también es historia), sus hazañas perduran y se muestran a través de sus hijos, en especial de Ivar el Deshuesado, la viva encarnación de la rebeldía, el equivalente a Ramsay Bolton en Juego de Tronos.

En sus incursiones para descubrir nuevos territorios (por aquel entonces se creía que no había más tierra que la conocida) cobra gran relevancia su amigo Floki, un vikingo un tanto sádico que es una máquina construyendo barcos.

Aunque en realidad, todos los personajes son grandes en cualquiera de sus facetas. Son hombres y mujeres nacidos para luchar y conquistar, prácticamente sin remordimientos, pero atados fuertemente a la mitología nórdica.

De hecho, ¡por ODÍN!, es una de las frases más utilizadas durante el transcurso de la serie y, la verdad es que se emplea para cualquier cosa. Sí, has oído bien, se usa siempre (Os imagináis que estáis a punto de acostaros con alguien y os suelta “por Odín”. Yo no, porque puede que me traume un poco).

Otro de los aspectos más destacables de Vikingos es la igualdad que muestra entre ambos géneros. Hombres y mujeres son igualmente capaces de batallar, conquistar y ganar. De hecho, Lagaertha es uno de los personajes femeninos más fuertes y más empoderados de toda la televisión.